NECESIDAD Y UTILIDAD DE LA EVALUACIÓN DE LA FUNCIÓN DOCENTE
¿Por qué es necesaria la evaluación del desempeño docente y cuál es su utilidad?
Al igual que sucede en otros campos, la valoración de una herramienta depende de que se considere necesaria y útil. Consideramos que la evaluación constituye una herramienta necesaria en la medida en que es indispensable para el fin que nos proponemos. Entendemos que es útil porque su aplicación produce algunas ventajas o provechos para los sujetos que la utilizan. Estos conceptos aunque son diferentes se implican mutuamente. De ahí que el éxito de una herramienta sea mucho mayor en la medida que, además de necesaria, se considera muy útil.
Es importante que en nuestra Universidad el actual sistema establecido para evaluar sea juzgado útil tanto por los profesores, como por los alumnos y las autoridades académicas.
La experiencia demuestra que los sistemas de evaluación en las Universidades son considerados inútiles por la mayoría de los alumnos, y solamente una minoría de profesores creen ventajosa su aplicación. La opinión más generalizada es que solamente es útil para las autoridades ya que disponen de una información “privada” que pueden utilizar según sus intereses. Así pues, los sistemas establecidos más que ventajas supondrian desventajas, lo que incrementa las actitudes de rechazo.
Ante este hecho procede exponer las razones que desde el punto de vista de nuestra Dirección de Evaluación, justifican la necesidad de utilizar estrategias de evaluación del profesorado agrupadas en tres bloques en función del tipo de argumentos y criterios evaluativos utilizados.
LA EVALUACIÓN COMO RENDICIÓN DE CUENTAS.
Desde la perspectiva de las políticas públicas, la evaluación constituye la herramienta que permite a las administraciones e instituciones rendir cuentas ante la sociedad tanto del grado de cumplimiento de sus fines como de la eficiencia que demuestran en el uso de los recursos que se les asigna. La actividad docente de un profesor en modo alguno puede sustraerse a esta función necesaria en todo servicio o programa de intervención social.
Siendo la actividad educativa un servicio público, en nuestro caso de prestación privada, y considerando además que en el caso de la enseñanza universitaria, se están creando profesionales en distintas áreas del conocimiento que impactan directamente en la sociedad, ésta visión de la evaluación cono “rendición de cuentas”, adquiere enorme relevancia. La institución contrata al docente para realizar un servicio que necesariamente deberá ser útil y provechoso.
LA EVALUACIÓN COMO ESTRATEGIA DE PROMOCIÓN.
Al igual que sucede en todas las organizaciones, la evaluación constituye .la estrategia mediante la cual se pone de relieve la calidad del trabajo o servicio que cada profesor concreto desarrolla dentro de una institución. El reconocimiento y la promoción del profesorado necesariamente deberá tener en cuenta aspectos relativos a su eficacia y competencia docente para lo cual es imprescindible arbitrar estrategias evaluativas apropiadas que permitan recabar la información pertinente que se pueda utilizar con esta finalidad. Este enfoque se conoce como función sumativa de la evaluación.
En nuestra Institución se viene implantando sistemas de contratación de profesores a tiempo completo y de profesores investigadores. Este tipo de contratación que establece sistemas de remuneración diferenciados, necesitan de la evaluación para colaborar en la determinación de quienes puedan ser incluidos.
LA EVALUACIÓN COMO HERRAMIENTA PARA LA MEJORA.
Finalmente, existe un tercer tipo de argumentos que justifican la implementación de estrategias de evaluación del profesorado como una herramienta necesaria para estimular la mejora en su actividad profesional.
Desde esta perspectiva, la finalidad primordial de todo proceso de evaluación es su función formativa en tanto que posibilita al profesorado tomar conciencia sobre sus fortalezas y debilidades profesionales —tanto en el ámbito individual como institucional— y planificar estrategias que incidan en la mejora de su actividad docente y sobre su desarrollo como profesional.
Desde nuestra Dirección le damos especial relevancia a este enfoque, y por ello en el primer semestre del corriente año llevamos adelante un Programa de Mejora de la Calidad Docente.
Aunque cada uno de estos tres tipos de argumentos o razones justificaría por si sólo la necesidad y utilidad de implantar procesos de evaluación del profesorado, en la práctica no se excluyen ya que utilizan planteamientos y modelos de evaluación que parten de supuestos radicalmente diferentes en función del tipo de audiencia que demanda la evaluación.
Mientras que desde la perspectiva de la institución se tiende asumir preferentemente el punto de vista de la eficiencia, generalmente los profesores y los alumnos postulan que la finalidad primordial de todo proceso evaluativo debe ser la promoción y la mejora. Así pues, teniendo en cuenta las audiencias implicadas, cabe hablar de tres enfoques diferentes de la evaluación del profesorado —economista, técnico y profesional— que postulan modelos y criterios de evaluación claramente distintos.
Continuaremos con el tema.

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